La ninfa inconstante - Cabrera Infante Guillermo

La ninfa inconstante es la novela más real de las irreales ficciones de Cabrera Infante, y funciona de ese modo –y no por el hecho de ser póstuma– como el elemento faltante en el itinerario del autor anglo-cubano. Los lectores fieles encontrarán en las casi trescientas páginas de este libro paisajes y accidentes de un terreno antes visitado; estamos por supuesto en la Cuba de los últimos tiempos del dictador Batista, en una Habana nocturna y musical por la que se mueven, como actores de una tragicomedia que ya hemos visto en escena, un grupo de personajes intercambiando un diálogo que nos resultará asimismo familiar. Lo distintivo es lo crucial del libro; por un lado, el aura casi memorialística, con los sostenidos paralelos entre la vida real del entonces periodista de Carteles G. Caín y el Gecito que narra a comienzos del siglo XXI, y por otro, de nuevo apareciendo estelarmente, la Estela Morris del cuento, esa adorable bacteria que infecta desde el primer momento al narrador, contaminando todos sus afanes y vivencias. Detrás del constante derroche de brillantes torsiones textuales (citemos sólo dos: las delicias y aprendizajes del primer beso, que educa y caduca, o el apunte de que Estela “por parecer una niña, se salía con la saya en todas partes”), detrás, insisto, de esa infalible felicidad en el decir, está el sabio hacer del libro: una conmovedora historia de amour fou entre un entregado pero algo cínico hombre curioso y “el primer ejemplar de mujer moderna” conocido.

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