Entremés del niño y peralvillo de Madrid - Quevedo Francisco de


Salen la MADRE y el NIÑO.
MADRE. An­geli­to, mis ojos,
no vayas a la Corte, así yo vi­va,
y te daré con­fites.
NIÑO. No cheri­va.
MADRE.¿Qué gra­cia, y qué cheri­va, y qué menuras?5
¿A Madrid quieres irte so­lo ago­ra,
y de­jar a tu madre?
NIÑO Sí, teno­ra,
y ya que de ir es­toy de­ter­mi­na­do,
ma­ma, no vaya el nene de­scuida­do.
El rodete que lle­vo
en la cabeza puesto10
por no descal­abrarme, si cayere,
pón­gase­le a mi bol­sa y mi dinero;
que en la Corte, de obra y de pal­abra,
el dinero es quien más se descal­abra.

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